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nydus/Jeeves StoriesPublic
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Déjaselo a Jeeves

tomarme la libertad, señor.

Naturalmente, como vi después de haber comido un bocado y con un espíritu más tranquilo, lo que había pasado no era culpa mía, bien mirado. No se podía esperar que yo previera que el plan, que en sí era una auténtica joya, acabaría derrapando en la cuneta como lo había hecho; pero, a pesar de todo, reconozco que no me hacía ninguna gracia la idea de volver a ver a Corky hasta que el tiempo, el gran sanador, hubiera podido hacer su pequeña labor reconfortante. Evité Washington Square por completo durante los meses siguientes. Le hice el vacío absoluto. Y entonces, justo cuando empezaba a pensar que ya podía bajar por allí con seguridad y recoger los hilos sueltos, por decirlo así, el tiempo, en

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