No le veo la gracia a semejante ultraje, Bertie”.
—No, no, más bien no —dije apresuradamente—. No me reía. Me estaba ahogando. Se me trabó algo en la garganta, ya sabes.
—Pobre Emily —continuó tía Agatha—, que es de esas madres consentidoras que son la ruina de sus hijos, quería tener a los muchachos en Londres. Sugirió que podían prepararse para el ejército. Pero yo me mantuve firme. Las colonias son el único lugar para jóvenes indómitos como Eustace y Claude. Así que zarpan el viernes. Han estado estas últimas dos semanas con vuestro tío Clive en Worcestershire. Mañana pasarán la noche en Londres y tomarán el tren hacia el barco el viernes por la mañana.
“Un