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nydus/Jeeves StoriesPublic
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La tía Ágatha mete la pata

lo presenten”.

Confieso sin reservas que, aunque a estas alturas ya me daba cuenta de que todo aquello desembocaría en un sablazo y de que pronto me iban a pedir dinero de la forma más descarada, sentí simpatía por el pobre panoli.

De hecho, lo contemplé con bastante interés y admiración. Nunca antes me había topado con un vicario tan auténticamente fetén.

Por mucho que no pareciera un viva la virgen, desde luego demostraba ser de armas tomar, y ojalá me hubiera enseñado esta faceta de su carácter antes.

—El coronel Musgrave —continuó, tragando saliva con cierta dificultad— no es un hombre propenso a pasar por alto el asunto. Es un hombre duro. Me delatará ante mi vic-ario. Mi vic-ario es un hombre duro. En resumen, señor Wooster, si el coronel Musgrave presenta ese cheque, estaré arruinado. Y sale para Inglaterra esta noche.

La muchacha, que había estado de pie mordisqueando su pañuelo y soltando gorgoritos a intervalos mientras el hermano se soltaba lo anterior, volvió a empezar una vez más.

—Sr. Wooster —exclamó—, ¿no quiere, no quiere ayudarnos? ¡Oh, díganos que sí, por favor! Necesitamos el dinero para recuperar el cheque del coronel Musgrave antes de las nueve en punto; sale en el tren de las nueve y veinte. No sabía qué hacer cuando me acordé de lo bueno que siempre había sido usted. Sr. Wooster, ¿le prestaría usted el dinero a Sidney y aceptaría esto como garantía? Y antes de que me diera

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