vi a Jeeves estuvo a punto de perder los estribos. Supongo que todo el mundo tiene una rendija en la armadura, y el joven Bingo le encontró la de Jeeves nada más empezar al presentarse con unos quince centímetros de barba castaña colgando de la barbilla. Había olvidado advertir a Jeeves sobre la barba, y le pilló totalmente por sorpresa. Vi cómo se le caía la mandíbula al hombre, que se aferró a la mesa en busca de apoyo. No lo culpo, fíjate. Poca gente ha tenido un aspecto más espantoso que el joven Bingo con aquel hongo. Jeeves palideció un poco; luego la debilidad pasó y volvió a ser él mismo. Pero pude ver que se había quedado impresionado.
El joven Bingo