la naturaleza; no alcanzo a ver que con ello obtengamos ninguna perspectiva de cómo, por ejemplo, un pájaro carpintero ha llegado a adaptarse a sus peculiares hábitos de vida.
La obra, debido a su estilo vigoroso y brillante —aunque en las primeras ediciones mostraba escasos conocimientos precisos y una gran falta de cautela científica—, tuvo inmediatamente una difusión muy amplia.
En mi opinión, ha prestado un servicio excelente en este país al llamar la atención sobre el tema, al eliminar prejuicios y al preparar así el terreno para la recepción de puntos de vista análogos.
En 1846 el veterano geólogo M. J. d’Omalius d’Halloy publicó en un excelente aunque breve artículo (Bulletins de l’Acad. Roy. Bruxelles, tom. xiii, página 581) su opinión de que es más probable que las nuevas especies se hayan producido por descendencia con modificación que el que hayan sido creadas por separado; el autor promulgó por primera vez esta opinión en 1831.