“Pero por lo que respecta al mundo material, podemos al menos llegar hasta aquí: podemos percibir que los acontecimientos no se producen por intervenciones aisladas del poder divino, ejercidas en cada caso particular, sino por el establecimiento de leyes generales”.
“El único significado preciso de la palabra «natural» es establecido, fijo o determinado; puesto que lo natural requiere y presupone tanto a un agente inteligente que lo haga tal, es decir, que lo efectúe de manera continua o en momentos determinados, como lo sobrenatural o milagroso requiere de uno para efectuarlo por una sola vez.”
«Para concluir, por lo tanto, que ningún hombre, por un débil concepto de sobriedad o una moderación mal aplicada, piense o sostenga que se puede investigar demasiado o estudiar con demasiada profundidad el libro de la palabra de Dios, o el libro de las obras de Dios; la divinidad o la filosofía; antes bien, que los hombres procuren un progreso o perfeccionamiento sin fin en ambas».