Si pudiera demostrarse que nuestras variedades domésticas manifiestan una fuerte tendencia a la reversión —es decir, a perder sus caracteres adquiridos, mientras se las mantiene bajo las mismas condiciones y en un número considerable, de modo que el libre cruce pueda frenar, mediante la mezcla, cualquier pequeña desviación en su estructura—, en tal caso, admito que no podríamos deducir nada de las variedades domésticas en lo que respecta a las especies. Pero no hay ni la más mínima prueba en favor de este punto de vista: afirmar que no podríamos criar nuestros caballos de tiro y de carrera, ganado vacuno de cornamenta larga y corta, y aves de corral de diversas razas, y hortalizas comestibles, durante un número ilimitado de generaciones, iría en contra de toda la experiencia.
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Efectos del hábito y del uso o desuso de los órganos; variación correlativa; herencia
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