En 1852 M. Naudin, distinguido botánico, declaró expresamente, en un admirable ensayo sobre el Origen de las Especies (Revue Horticole, página 102; republicado desde entonces en parte en los Nouvelles Archives du Museum, tom. i, página 171), su creencia de que las especies se forman de manera análoga a como lo hacen las variedades bajo cultivo; y este último proceso lo atribuye al poder de selección del hombre. Pero no muestra cómo actúa la selección en la naturaleza. Cree, al igual que el deán Herbert, que las especies, cuando son nacientes, eran más plásticas que en la actualidad. Concede importancia a lo que llama el principio de finalidad, “puissance mystérieuse, indéterminée; fatalité pour les uns; pour les autres volonté providentielle, dont l’action incessante sur les êtres vivantes détermine, à toutes les époques de l’existence du monde, la forme, le volume, et la dureé de chacun d’eux, en raison de sa destinée dans l’ordre de choses dont il fait partie. C’est cette puissance qui harmonise chaque membre à l’ensemble, en l’appropriant à la fonction qu’il doit remplir dans l’organisme général de la nature, fonction qui est pour lui sa raison d’être.”
En 1853, un célebre geólogo, el conde Keyserling (Bulletin de la Soc. Géolog., 2.ª serie, tom. x, pág. 357), sugirió que, así como han surgido y se han extendido por el mundo nuevas enfermedades supuestamente causadas por algún miasma, en ciertos periodos los gérmenes de las especies existentes pudieron verse afectados químicamente por moléculas circundantes de una naturaleza particular y haber dado lugar así a nuevas formas.
En este mismo año de 1853, el Dr. Schaaffhausen publicó un excelente opúsculo (Verhand. des Naturhist. Vereins der Preuss. Rheinlands, etc.), en el cual sostiene el desarrollo de las formas orgánicas en la tierra. Infiere que muchas especies se han mantenido constantes durante largos períodos, mientras que unas pocas se han modificado. La distinción de especies la explica mediante la destrucción de las formas intermedias graduales. «Así, las plantas y los animales vivos no están separados de los extintos por