de variedades o especies incipientes mayor que el promedio, muchas de las especies ya producidas todavía se asemejan hasta cierto punto a las variedades, pues difieren entre sí en una cantidad de diferencia menor que la habitual.
Además, las especies de los géneros más grandes están emparentadas entre sí de la misma manera que lo están las variedades de una misma especie.
Ningún naturalista pretende que todas las especies de un género sean igualmente distintas unas de otras; por lo general, pueden dividirse en subgéneros, secciones o grupos menores. Como bien ha señalado Fries, pequeños grupos de especies suelen agruparse a modo de satélites en torno a otras especies. ¿Y qué son las variedades sino grupos de formas, desigualmente emparentadas entre sí y apiñadas alrededor de ciertas formas, es decir, alrededor de su especie madre?
Indudablemente, existe un punto de diferencia muy importante entre las variedades y las especies, a saber: que la magnitud de la diferencia entre las variedades, si se las compara entre sí o con su especie madre, es mucho menor que la que media entre las especies de un mismo género. Pero cuando pasemos a discutir el principio —como yo lo llamo— de la divergencia de caracteres, veremos cómo puede explicarse esto y cómo las diferencias menores entre las variedades tienden a incrementarse hasta convertirse en las diferencias mayores entre las especies.
Hay otro punto que merece ser tomado en cuenta. > Las variedades tienen por lo general áreas de distribución muy restringidas. Esta afirmación es, en verdad, poco más que una perogrullada, pues si se descubriera que una variedad tiene un área de distribución más amplia que la de su supuesta especie madre, se invertirían sus