La jirafa, por su altísima estatura, su cuello muy alargado, sus patas delanteras, su cabeza y su lengua, tiene todo su cuerpo bellamente adaptado para ramonear en las ramas más altas de los árboles. Puede así obtener alimento fuera del alcance de los demás Ungulata o animales ungulados que habitan el mismo país; y esto debe ser una gran ventaja para ella durante las épocas de escasez. El ganado niata en América del Sur nos muestra cuán pequeña diferencia en la estructura puede representar, durante tales periodos, una gran diferencia en la preservación de la vida de un animal. Este ganado puede ramonear tan bien como los demás la hierba, pero debido a la proyección de la mandíbula inferior no puede, durante las sequías que ocurren con frecuencia, ramonear en las ramitas de los árboles, juncos, etc., alimento al cual se ven entonces abocados el ganado común y los caballos; de modo que en estos momentos los niatas perecen, a menos que sus dueños los alimenten. Antes de pasar a las objeciones del señor Mivart, puede ser conveniente explicar una vez más cómo actuará la selección natural en todos los casos ordinarios. El hombre ha modificado algunos de sus animales, sin haber atendido necesariamente a puntos especiales de estructura, simplemente preservando y criando a partir de los individuos más veloces, como en el caballo de carreras y el galgo, o como en el gallo de pelea, criando a partir de las aves vencedoras. Así, en la naturaleza, con la jirafa en gestación, los individuos que ramoneaban más alto y eran capaces, durante las escaseces, de alcanzar incluso una pulgada o dos por encima de los demás, habrán sido a menudo preservados; pues habrán deambulado por todo el país en busca
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VII. Objeciones diversas a la teoría de la selección natural
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