Leyes de la variación
He hablado hasta ahora a veces como si las variaciones —tan comunes y multiformes en los seres orgánicos en estado de domesticación, y en menor grado en los que están en estado de naturaleza— se debieran al azar. Esto, por supuesto, es una expresión totalmente incorrecta, pero sirve para reconocer claramente nuestra ignorancia acerca de la causa de cada variación en particular. Algunos autores creen que es tanto función del sistema reproductor producir diferencias individuales, o ligeras desviaciones de estructura, como hacer que el hijo se parezca a sus padres. Pero el hecho de que las variaciones y las monstruosidades ocurran con mucha más frecuencia bajo la domesticación que en la naturaleza, y la mayor variabilidad de las especies de amplia distribución que de aquellas de áreas restringidas, conducen a la conclusión de que la variabilidad está relacionada por lo general con las condiciones de vida a las que cada especie ha estado expuesta durante varias generaciones sucesivas. En el primer capítulo intenté mostrar que las condiciones cambiantes actúan de dos maneras: directamente sobre toda la organización o únicamente sobre ciertas partes, e indirectamente a través del sistema reproductor. En todos los casos hay dos factores: la naturaleza del organismo, que es con mucho el más importante de los dos, y la naturaleza de las condiciones. La acción directa de las condiciones cambiantes conduce a resultados definidos o indefinidos. En este último caso, la organización parece volverse plástica y tenemos una gran variabilidad fluctuante. En el primer caso, la naturaleza del organismo es tal que cede fácilmente, cuando se le somete a ciertas condiciones, y todos los individuos, o casi todos, se modifican de la misma manera.