Todo aquel que crea en una evolución lenta y gradual admitirá, por supuesto, que los cambios específicos pueden haber sido tan abruptos y grandes como cualquier variación individual que encontremos en la naturaleza, o incluso bajo domesticación.
Pero como las especies son más variables cuando están domesticadas o cultivadas que bajo sus condiciones naturales, no es probable que variaciones tan grandes y abruptas hayan ocurrido a menudo en la naturaleza, como se sabe que surgen ocasionalmente bajo la domesticación.
De estas últimas variaciones, varias pueden atribuirse a la reversión; y es probable que los caracteres que así reaparecen fuesen, en muchos casos, adquiridos al principio de manera gradual.
Un número aún mayor debe calificarse de monstruosidades, tales como hombres de seis dedos, hombres puercoespín, ovejas Ancon, ganado vacuno Niata, etc.; y como difieren ampliamente en carácter de las especies naturales, arrojan muy poca luz sobre nuestro tema.
Excluyendo tales casos de variaciones abruptas, las pocas que quedan constituirían a lo sumo, si se encontrasen en estado natural, especies dudosas, estrechamente emparentadas con sus tipos parentales.