extrañarnos de que sus habitantes sean muy diferentes si han estado durante un largo periodo completamente separados el uno del otro; pues, como la relación entre organismo y organismo es la más importante de todas las relaciones, y como los dos países habrán recibido colonizadores en varios periodos y en diferentes proporciones, procedentes de algún otro país o el uno del otro, el curso de la modificación en ambas áreas habrá sido inevitablemente diferente.
Bajo este punto de vista de la migración, con sus modificaciones posteriores, comprendemos por qué las islas oceánicas están pobladas por pocas especies, pero por qué muchas de ellas son formas peculiares o endémicas.
Vemos claramente por qué las especies pertenecientes a aquellos grupos de animales que no pueden cruzar amplios espacios de océano, como las ranas y los mamíferos terrestres, no habitan en las islas oceánicas; y por qué, por otra parte, en islas muy alejadas de cualquier continente se encuentran a menudo especies nuevas y peculiares de murciélagos, animales que pueden atravesar el océano.
Casos tales como la presencia de especies peculiares de murciélagos en las islas oceánicas y la ausencia de cualquier otro mamífero terrestre, son hechos totalmente inexplicables según la teoría de los actos independientes de creación.
La existencia de especies representativas estrechamente emparentadas en dos áreas cualesquiera implica, según la teoría de la descendencia con modificación, que las mismas formas progenitoras habitaron antiguamente ambas áreas; y casi invariable e indefectiblemente hallamos que, allí donde muchas especies estrechamente emparentadas habitan dos áreas, algunas especies idénticas aún son comunes a ambas. Dondequiera que se encuentran muchas especies estrechamente emparentadas pero distintas, aparecen asimismo formas dudosas y