en cuanto a su variabilidad, a su capacidad de absorberse mutuamente mediante cruces repetidos y a su herencia de caracteres de ambas formas progenitoras. Por último, pues, aunque ignoramos la causa precisa de la esterilidad de los primeros cruces y de los híbridos, del mismo modo que ignoramos por qué los animales y las plantas sustraídos de sus condiciones naturales se vuelven estériles, los hechos expuestos en este capítulo no me parecen contrarios a la creencia de que las especies existieron originariamente como variedades.
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Resumen del Capítulo
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