variedades pertenecientes a los mismos grupos. Es una regla de gran generalidad que los habitantes de cada área están emparentados con los habitantes de la fuente más cercana de donde pudieron haber derivado los inmigrantes. Vemos esto en la llamativa relación de casi todas las plantas y animales del archipiélago de las Galápagos, de Juan Fernández y de las otras islas americanas, con las plantas y animales del continente americano vecino; y los del archipiélago de Cabo Verde y de las otras islas africanas, con el continente africano. Debe admitirse que estos hechos no reciben ninguna explicación bajo la teoría de la creación.
El hecho, como hemos visto, de que todos los seres orgánicos pasados y presentes puedan ser clasificados dentro de unas pocas grandes clases, en grupos subordinados a grupos, y con los grupos extintos cayendo a menudo entre los grupos recientes, es comprensible según la teoría de la selección natural, con sus contingencias de extinción y divergencia de caracteres. Bajo estos mismos principios comprendemos cómo las afinidades mutuas de las formas dentro de cada clase son tan complejas y serpenteantes. Vemos por qué ciertos caracteres son mucho más útiles que otros para la clasificación; * por qué los caracteres adaptativos, aunque de primordial importancia para los seres, carecen casi por completo de importancia en la clasificación; * por qué los caracteres derivados de partes rudimentarias, aunque inútiles para los seres, poseen a menudo un gran valor clasificatorio; * y por qué los caracteres embriológicos son con frecuencia los más