Con estructuras tales como las laminillas de cuerno o ballena antedichas, el hábito o uso poco o nada puede haber hecho, por lo que podemos juzgar, en pro de su desarrollo. Por otra parte, el traslado del ojo inferior de un pez plano hacia la parte superior de la cabeza, y la formación de una cola prensil, pueden atribuirse casi por completo al uso continuo, junto con la herencia. Respecto a las mamas de los animales superiores, la conjetura más probable es que, primordialmente, las glándulas cutáneas de toda la superficie de una bolsa marsupial segregaban un fluido nutritivo; y que estas glándulas mejoraron en su función mediante la selección natural y se concentraron en un área delimitada, en cuyo caso habrían formado una mama. No hay mayor dificultad en comprender cómo las espinas ramificadas de algún equinodermo antiguo, que servían como defensa, se desarrollaron mediante la selección natural hasta convertirse en pedicelarias tridáctilas, que en comprender el desarrollo de las pinzas de los crustáceos, a través de modificaciones ligeras y útiles en los segmentos último y penúltimo de una extremidad que al principio se usaba únicamente para la locomoción. En los avicularios y vibráculos de los Briozoos tenemos órganos de aspecto muy diverso desarrollados a partir de la misma fuente; y con los vibráculos podemos entender cómo las gradaciones sucesivas pudieron haber sido de utilidad.
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VII. Objeciones diversas a la teoría de la selección natural
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