de estructura o constitución que de otro modo serían beneficiosos para la especie.
Pero por muy grave que sea la destrucción de los adultos, si el número de los que pueden existir en cualquier distrito no queda totalmente reprimido por tales causas —o bien, por otra parte, si la destrucción de huevos o semillas es tan grande que solo una centésima o una milésima parte llega a desarrollarse—, aun así, de los que logren sobrevivir, los individuos mejor adaptados, suponiendo que exista alguna variabilidad en un sentido favorable, tenderán a propagar su especie en mayor número que los menos adaptados.
Si los números se mantienen totalmente reprimidos por las causas recién indicadas, como a menudo habrá ocurrido, la selección natural será impotente en ciertas direcciones beneficiosas; pero esto no constituye una objeción válida contra su eficacia en otros momentos y de otras maneras; pues estamos muy lejos de tener razón alguna para suponer que muchas especies experimenten jamás modificación y mejora al mismo tiempo en la misma área.