período reciente entre sí y a las diversas islas oceánicas intermedias. Admito libremente la existencia anterior de muchas islas, hoy sepultadas bajo el mar, que pueden haber servido de etapas para las plantas y para muchos animales durante su migración. En los océanos productores de coral, tales islas sumergidas se hallan señaladas hoy por anillos de coral o atolones que se alzan sobre ellas. Tan pronto como se admita plenamente, como lo será algún día, que cada especie ha procedido de un único lugar de origen, y cuando con el tiempo sepamos algo definitivo acerca de los medios de distribución, podremos especular con seguridad sobre la antigua extensión de la tierra. Pero no creo que se llegue a probar nunca que, dentro del período reciente, la mayor parte de nuestros continentes que hoy se encuentran totalmente separados hayan estado continua, o casi continuamente, unidos entre sí y con las numerosas islas oceánicas existentes. Diversos hechos de la distribución —como la gran diferencia entre las faunas marinas de los lados opuestos de casi todos los continentes; la estrecha relación de los habitantes terciarios de varias tierras e incluso mares con sus habitantes actuales; el grado de afinidad entre los mamíferos que habitan las islas y los del continente más cercano, determinado en parte (como veremos más adelante) por la profundidad del océano intermedio—, estos y otros hechos similares se oponen a la admisión de revoluciones geográficas tan prodigiosas dentro del período reciente como las que requiere la opinión propuesta por Forbes y admitida por sus seguidores. La naturaleza y las proporciones relativas de los habitantes de las islas oceánicas se oponen asimismo a la creencia de su antigua continuidad con los continentes. Tampoco la composición casi universalmente volcánica de tales islas favorece la admisión de que sean los restos de continentes sumergidos; si hubieran existido originariamente como cordilleras continentales, algunas al menos de las islas se habrían formado, como otras cumbres montañosas, de granito, esquistos metamórficos, rocas fosilíferas antiguas y de otro tipo, en lugar de consistir en meros montones de materia volcánica.
Debo decir ahora unas pocas palabras sobre lo que se denomina medios accidentales, pero que con mayor propiedad debería llamarse medios