Este es un caso maravilloso y probablemente indica una dispersión desde un centro antártico durante un periodo cálido anterior. Este caso, sin embargo, resulta en cierta medida menos sorprendente porque las especies de este género poseen la facultad de cruzar por medios desconocidos considerables extensiones de mar abierto: así, hay una especie común a Nueva Zelanda y a las islas Auckland, a pesar de estar separadas por una distancia de unas 230 millas. En un mismo continente, los peces de agua dulce suelen distribuirse ampliamente, y como de forma caprichosa; pues en dos sistemas fluviales contiguos algunas de las especies pueden ser las mismas y otras totalmente diferentes.
Es probable que sean transportados ocasionalmente por lo que puede llamarse medios accidentales. Así, peces aún vivos no muy raramente son arrojados en puntos distantes por torbellinos; y se sabe que los huevos conservan su vitalidad durante un tiempo considerable después de haber sido sacados del agua. Sin embargo, su dispersión puede atribuirse principalmente a cambios en el nivel de las tierras dentro del periodo reciente, que hacen que los ríos desembocuen unos en otros. También podrían darse ejemplos de que esto ha ocurrido durante las crecidas, sin ningún cambio de nivel. Las grandes diferencias entre los peces de los lados opuestos de la mayoría de las cordilleras, que son continuas y, por consiguiente, deben de haber impedido por completo desde una época temprana la anastomosis de los sistemas fluviales de ambos lados, conducen a la misma conclusión. Algunos peces de agua dulce pertenecen a formas muy antiguas, y en tales casos habrá habido tiempo de sobra para grandes cambios