veintitrés días, al secarse flotó durante ochenta y cinco días y las semillas germinaron después; las semillas maduras de Helosciadium se hundieron en dos días, al secarse flotaron durante más de noventa días y después germinaron. En total, de las noventa y cuatro plantas secas, dieciocho flotaron durante más de veintiocho días; y algunas de las dieciocho flotaron durante un período muchísimo más largo. De modo que, dado que 64 / 87 clases de semillas germinaron tras una inmersión de veintiocho días; y dado que 18 / 94 especies distintas con frutos maduros (aunque no todas las mismas especies que en el experimento anterior) flotaron, después de ser secadas, durante más de veintiocho días, podemos concluir, en la medida en que se pueda inferir algo a partir de estos escasos hechos, que las semillas de 14 / 100 clases de plantas de cualquier país podrían flotar por corrientes marinas durante veintiocho días y conservarían su poder germinativo. En el Physical Atlas de Johnston, la velocidad media de las diversas corrientes del Atlántico es de treinta y tres millas por día (algunas corrientes corren a razón de sesenta millas por día); según este promedio, las semillas de 14 / 100 plantas pertenecientes a un país podrían ser transportadas flotando a través de 924 millas de mar hasta otro país; y, al quedar varadas, si un vendaval tierra adentro las soplase hacia un lugar favorable, germinarían.
Posteriormente a mis experimentos, el Sr. Martens realizó otros similares, pero de un modo mucho mejor, pues colocó las semillas en una caja en el mar mismo, de modo que quedaban alternativamente mojadas y expuestas al aire como plantas verdaderamente flotantes. Probó noventa y ocho semillas, en su mayoría distintas a las mías, pero eligió muchos frutos grandes, así como semillas, de plantas que viven cerca del mar; y esto habría favorecido tanto la duración media de su flotación como su resistencia a la acción nociva del agua salada.