Al considerar la probabilidad de que la selección natural haya entrado en acción al hacer que las especies sean mutuamente estériles, la mayor dificultad radicará en la existencia de muchos grados graduales, desde una fertilidad levemente disminuida hasta la esterilidad absoluta. Puede admitirse que a una especie incipiente le beneficiaría volverse en cierto grado estéril al cruzarse con su forma parental o con alguna otra variedad; pues así se produciría una menor descendencia bastarda y deteriorada para mezclar su sangre con la nueva especie en proceso de formación. Pero quien se tome la molestia de reflexionar sobre los pasos mediante los cuales este primer grado de esterilidad pudo ser incrementado, a través de la selección natural, hasta ese alto grado que es común en tantas especies, y que es universal en las especies que se han diferenciado hasta alcanzar rango genérico o de familia, hallará que el tema es extraordinariamente complejo. Tras una madura reflexión, me parece que esto no podría haberse efectuado mediante la selección natural. * Tomemos el caso de dos especies cualesquiera que, al cruzarse, produjeron descendencia escasa y estéril; ahora bien, ¿qué hay que pudiera favorecer la supervivencia de aquellos individuos que casualmente estuvieran dotados de un grado levemente mayor de infertilidad mutua, y que así se acercaran un pequeño paso hacia la esterilidad absoluta? Sin embargo, un avance de este tipo, si se hace intervenir la teoría de la selección natural, debe de haber ocurrido incesantemente en muchas especies, pues una multitud de ellas son mutuamente del todo estériles. > Con respecto a los insectos neutros estériles, tenemos razones para creer que las modificaciones en
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Origen y causas de la esterilidad de los primeros cruces y de los híbridos
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