El Sr. Mivart aduce este caso, principalmente debido a la supuesta dificultad de que órganos, a saber, los avicularios de los Polyzoa y los pedicelarios de los Echinodermata, que él considera «esencialmente similares», se hayan desarrollado mediante la selección natural en divisiones ampliamente distintas del reino animal.
Pero, en lo que respecta a la estructura, no veo ninguna similitud entre los pedicelarios tridáctilos y los avicularios. Estos últimos se asemejan un poco más a las chelae o pinzas de los crustáceos; y el Sr. Mivart podría haber aducido con igual pertinencia esta semejanza como una dificultad especial, o incluso su parecido con la cabeza y el pico de un ave.
Los avicularios son considerados por el Sr. Busk, el Dr. Smitt y el Dr. Nitsche—naturalistas que han estudiado cuidadosamente este grupo—como homólogos a los zooides y sus celdillas que componen el zoofito, correspondiendo el labio o párpado móvil de la celdilla con la mandíbula inferior y móvil del aviculario. El Sr. Busk, sin embargo, no conoce ninguna gradación existente en la actualidad entre un zooide y un aviculario. Por consiguiente, es imposible conjeturar mediante qué gradaciones útiles el uno pudo haberse convertido en el otro, pero de esto no se sigue en absoluto que tales gradaciones no hayan existido.
Como las chelae de los crustáceos se asemejan hasta cierto punto a los avicularios de los briozoos, sirviendo ambas como pinzas, tal vez valga la pena mostrar que en el caso de las primeras aún existe una larga serie de gradaciones útiles.