como una flecha, en la dirección correcta, y se adhiere por su extremidad viscosa al dorso de la abeja. La masa polínica de la planta macho (pues los sexos están separados en esta orquídea) es transportada así a la flor de la planta hembra, donde es puesta en contacto con el estigma, que es lo suficientemente viscoso como para romper ciertos hilos elásticos y retener el polen, efectuando de este modo la fecundación.
¿Cómo, cabe preguntar, en los ejemplos anteriores y en innumerables otros, podemos comprender la escala graduada de complejidad y los múltiples medios para alcanzar un mismo fin?
La respuesta sin duda es, como ya se ha observado, que cuando dos formas varían —las cuales ya difieren entre sí en algún ligero grado—, la variabilidad no será de la misma naturaleza exacta y, por consiguiente, los resultados obtenidos mediante la selección natural para el mismo fin general no serán los mismos.
También debemos tener presente que todo organismo muy desarrollado ha pasado por muchos cambios; y que cada estructura modificada tiende a ser heredada, de modo que cada modificación no se perderá fácilmente por completo, sino que podrá ser alterada una y otra vez de manera sucesiva.
De ahí que la estructura de cada parte de cada especie, para cualquier fin que sirva, sea la suma de muchos cambios heredados por los cuales la especie ha pasado durante sus adaptaciones sucesivas a hábitos y condiciones de vida modificados.
Finalmente, pues, aunque en muchos casos sea sumamente difícil incluso conjeturar por qué transiciones pudieron haber llegado los órganos a su estado actual; sin embargo, considerando cuán pequeña es la proporción de las formas vivas y conocidas en comparación con las