órganos formativos en sí mismos sean perfectos en su estructura, hasta donde el microscopio revela. En el primer caso, los dos elementos sexuales que concurren a formar el embrión son perfectos; en el segundo caso, no están del desarrollados en absoluto, o lo están de manera imperfecta. Esta distinción es importante cuando se ha de considerar la causa de la esterilidad, la cual es común a ambos casos. Probablemente esta distinción se ha pasado por alto debido a que la esterilidad en ambos casos se ha considerado como una dote especial, más allá de los dominios de nuestras facultades de razonamiento.
La fertilidad de las variedades, esto es, de las formas conocidas o consideradas como descendientes de progenitores comunes, al ser cruzadas, y asimismo la fertilidad de su descendencia mestiza, tiene, con respecto a mi teoría, una importancia igual a la esterilidad de las especies; pues parece establecer una distinción amplia y clara entre variedades y especies.