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nydus/The Origin of SpeciesPublic
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XV

uso y desuso de los órganos, y la acción definida de las condiciones circundantes. Hay mucha dificultad en averiguar cuánto se han modificado nuestras producciones domésticas; pero podemos inferir con seguridad que la cantidad ha sido grande, y que las modificaciones pueden heredarse durante largos períodos. Mientras las condiciones de vida permanezcan iguales, tenemos razones para creer que una modificación que ya se ha heredado durante muchas generaciones puede seguir heredándose durante un número casi infinito de generaciones. Por otra parte, tenemos pruebas de que la variabilidad, una vez que ha entrado en juego, no cesa bajo la domesticación durante un período muy largo; ni sabemos que llegue a cesar nunca, pues nuestras producciones domesticadas más antiguas todavía producen ocasionalmente nuevas variedades.

La variabilidad no es causada en realidad por el hombre; este se limita a exponer sin proponérselo a los seres orgánicos a nuevas condiciones de vida, tras lo cual la naturaleza actúa sobre la organización y hace que varíe. Pero el hombre puede seleccionar —y de hecho selecciona— las variaciones que le otorga la naturaleza, acumulándolas así del modo que desea. De este tipo de manera adapta a los animales y a las plantas para su propio beneficio o placer. Puede hacerlo de forma metódica, o bien de manera inconsciente preservando a los individuos que le resultan más útiles o agradables, sin ninguna intención de alterar la raza. Es indudable que puede influir notablemente en el carácter de una raza seleccionando, en cada generación sucesiva, diferencias individuales tan leves que resultarían imperceptibles salvo para un ojo experimentado. Este proceso inconsciente de selección ha sido el gran agente en la formación de las razas domésticas más definidas y útiles. Que muchas

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