trabajo. En un extremo de una breve serie tenemos a los abejorros, que utilizan sus capullos viejos para contener miel, añadiéndoles a veces tubos cortos de cera, y fabricando asimismo celdillas de cera separadas y muy irregulares y redondeadas. En el otro extremo de la serie tenemos las celdillas de la abeja doméstica, dispuestas en una capa doble: cada celdilla, como es bien sabido, es un prisma hexagonal, con los bordes basales de sus seis lados biselados de modo que se unen a una pirámide invertida de tres rombos. Estos rombos tienen ciertos ángulos, y los tres que forman la base piramidal de una sola celdilla en un lado del panal entran en la composición de las bases de tres celdillas contiguas en el lado opuesto. En la serie comprendida entre la perfección extrema de las celdillas de la abeja doméstica y la simplicidad de las del abejorro, tenemos las celdillas de la Melipona domestica mexicana, descritas e ilustradas minuciosamente por Pierre Huber. La propia Melipona es intermedia en su estructura entre la abeja doméstica y el abejorro, pero está más emparentada con este último: forma un panal de cera casi regular de celdillas cilíndricas, en las que eclosionan las larvas, y, además, algunas celdillas grandes de cera para contener miel. Estas últimas celdillas son casi esféricas y de tamaños casi iguales, y se agrupan en una masa irregular. Pero el punto importante que se debe destacar es que estas celdillas se construyen siempre a una distancia de proximidad tal entre sí que se habrían intersectado o invadido mutuamente si las esferas se hubiesen completado; pero esto nunca se permite, ya que las abejas construyen paredes de cera perfectamente planas entre las esferas que tienden así a intersectarse. Por lo tanto, cada celdilla consta de una porción esférica externa y de dos, tres o más superficies planas, según que la celdilla esté contigua a dos, tres o más celdillas. Cuando una celdilla descansa sobre otras tres celdillas, lo cual, debido a que las esferas son casi del mismo tamaño, ocurre muy frecuente y necesariamente, las tres superficies planas se unen en una pirámide; y esta pirámide, como ha señalado Huber, es manifiestamente una burda imitación de la base piramidal de tres lados de la celdilla de la abeja doméstica. Al igual que en
Table of Contents
Instinto constructor de celdas de la abeja melífera
404