Galápagos con los de América. Hechos como estos no admiten ningún tipo de explicación bajo la teoría ordinaria de la creación independiente; mientras que, según la teoría aquí defendida, es obvio que las islas Galápagos habrían de recibir colonizadores de América, ya sea por medios ocasionales de transporte o (aunque yo no creo en esta doctrina) por tierras antiguamente continuas, y las islas de Cabo Verde de África; dichos colonizadores estarían sujetos a modificación —el principio de la herencia seguiría delatando su lugar de origen—.
Se podrían aducir muchos hechos análogos; en verdad, es una regla casi universal que las producciones endémicas de las islas están emparentadas con las del continente más cercano o con las de la isla grande más próxima. Las excepciones son pocas, y la mayoría de ellas pueden explicarse. Así, aunque la Tierra de Kerguelen se halla más cerca de África que de América, las plantas están emparentadas, y muy estrechamente, como sabemos por el relato del Dr. Hooker, con las de América; pero según la opinión de que esta isla ha sido poblada principalmente por semillas traídas con tierra y piedras sobre iceberg, arrastradas por las corrientes dominantes, esta anomalía desaparece. Nueva Zelanda, en sus plantas endémicas, está mucho más estrechamente emparentada con Australia, el continente más cercano, que con cualquier otra región, y esto es lo que cabría haber esperado; pero también está claramente emparentada con América del Sur que, aunque es el siguiente continente más cercano, está tan enormemente alejada que el hecho se convierte en una anomalía. Pero esta dificultad desaparece parcialmente bajo la hipótesis de que Nueva Zelanda, América del Sur y las demás tierras australes han sido pobladas en parte desde un punto casi intermedio aunque distante, a saber, desde las islas antárticas, cuando estas estaban cubiertas de vegetación durante un período terciario más cálido, antes del comienzo del último período glacial.