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nydus/The Origin of SpeciesPublic
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XIV

Este principio ha sido abiertamente reconocido por algunos naturalistas como el verdadero; y por ninguno con tanta claridad como por aquel excelente botánico, Aug. St. Hilaire. Si varios caracteres triviales se encuentran siempre en combinación, aunque no se pueda descubrir entre ellos ningún vínculo aparente de conexión, se les concede un valor especial. Como en la mayoría de los grupos de animales, los órganos importantes, tales como los destinados a impulsar la sangre, o a oxigenarla, o los de propagación de la raza, se encuentran casi uniformes, se consideran de gran utilidad en la clasificación; pero en algunos grupos todos ellos, los órganos vitales más importantes, ofrecen caracteres de valor bastante subordinado. Así, como Fritz Müller ha señalado recientemente, en el mismo grupo de crustáceos, Cypridina está provisto de corazón, mientras que en dos géneros estrechamente emparentados, a saber, Cypris y Cytherea, no existe tal órgano; una especie de Cypridina tiene branquias bien desarrolladas, mientras que otra especie carece de ellas.

Podemos comprender por qué los caracteres derivados del embrión deben tener igual importancia que los derivados del adulto, ya que una clasificación natural abarca, por supuesto, todas las edades. Pero de ningún modo resulta evidente, según la opinión corriente, por qué la estructura del embrión ha de ser más importante para este propósito que la del adulto, el cual es el único que desempeña su papel completo en la economía de la naturaleza. Sin embargo, esos grandes naturalistas que fueron Milne Edwards y Agassiz han insistido firmemente en que los caracteres embriológicos son los más importantes de todos, y esta doctrina ha sido admitida de manera muy general como verdadera. No obstante, a veces se ha exagerado su importancia debido a no haberse excluido los caracteres adaptativos de las larvas; para demostrar esto, Fritz

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