La selección natural; o la supervivencia del más apto
¿Cómo obrará en relación con la variación la lucha por la existencia, brevemente tratada en el último capítulo? ¿Puede aplicarse en estado natural el principio de selección, que hemos visto que es tan potente en manos del hombre? Creo que veremos que puede obrar con la máxima eficacia.
Téngase en cuenta el número interminable de ligeras variaciones y diferencias individuales que se dan en nuestras producciones domésticas y, en menor grado, en las que se encuentran en la naturaleza, así como la fuerza de la tendencia hereditaria.
Bajo la domesticación, puede decirse verdaderamente que toda la organización se vuelve hasta cierto punto plástica.
Pero la variabilidad que hallamos casi universalmente en nuestras producciones domésticas no es producida directamente por el hombre, como han señalado acertadamente Hooker y Asa Gray; él no puede originar variedades ni impedir que aparezcan; solo puede preservar y acumular aquellas que de hecho se producen.
Sin proponérselo, expone a los seres orgánicos a condiciones de vida nuevas y cambiantes, y de ahí resulta la variabilidad; pero cambios de condiciones similares pueden producirse y se producen en la naturaleza.
Téngase también presente cuán infinitamente complejas y estrechas son las relaciones mutuas de todos los seres orgánicos entre sí y con sus