Sobre la imperfección del registro geológico
En el sexto capítulo enumeré las principales objeciones que con justicia podrían formularse contra las opiniones sostenidas en este volumen. La mayoría de ellas ya han sido discutidas. Una, a saber, la distinción de las formas específicas y el hecho de no estar fundidas entre sí por innumerables eslabones de transición, constituye una dificultad muy evidente. Señalé las razones por las cuales tales eslabones no se encuentran comúnmente en la actualidad bajo las circunstancias en apariencia más favorables para su presencia, esto es, en un área extensa y continua con condiciones físicas graduales. Me esforcé en demostrar que la vida de cada especie depende de un modo más importante de la presencia de otras formas orgánicas ya definidas que del clima y, por consiguiente, que las condiciones de vida que realmente rigen no se desvanecen de manera tan insensible como el calor o la humedad. Me esforcé también en demostrar que las variedades intermedias, por existir en menor número que las formas que conectan, serán por lo general vencidas y exterminadas en el curso de una posterior modificación y perfeccionamiento. La causa principal, sin embargo, de que innumerables eslabones intermedios no se hallen ahora por doquier en la naturaleza depende del propio proceso de selección natural, mediante el cual las nuevas variedades ocupan continuamente el lugar de sus formas progenitoras y