Como las especies del mismo género suelen tener, aunque de ningún modo invariablemente, mucha similitud en sus costumbres y constitución, y siempre en la estructura, la lucha por lo general será más intensa entre ellas, si entran en competencia mutua, que entre especies de géneros distintos.
Vemos esto en la reciente expansión por partes de Estados Unidos de una especie de golondrina que ha provocado la disminución de otra especie. El reciente aumento del zorzal charlo en partes de Escocia ha causado la disminución del zorzal común. ¡Con qué frecuencia oímos hablar de una especie de rata que ocupa el lugar de otra bajo los climas más diversos!
- En Rusia, la pequeña cucaracha asiática ha desplazado por todas partes a su gran congénere.
- En Australia, la abeja doméstica importada está exterminando rápidamente a la pequeña abeja nativa sin aguijón.
- Se sabe que una especie de mostaza silvestre ha desplazado a otra especie; y así en otros casos.
Podemos vislumbrar vagamente por qué la competencia debe ser más intensa entre formas emparentadas, que ocupan casi el mismo lugar en la economía de la naturaleza; pero probablemente en ningún caso podríamos precisar por qué una especie ha resultado victoriosa sobre otra en la gran batalla de la vida.
De las anteriores observaciones se puede deducir un corolario de la más alta importancia, a saber, que la estructura de todo ser orgánico está