trate de un órgano reducido, modificado para una nueva función—; el ala del Apteryx, por el contrario, es totalmente inútil y es verdaderamente rudimentaria. * Owen considera las sencillas extremidades filamentosas del Lepidosiren como «los principios de órganos que alcanzan su pleno desarrollo funcional en los vertebrados superiores»; pero, según la opinión defendida recientemente por el Dr. Günther, probablemente son vestigios que consisten en el eje persistente de una aleta, con los radios o ramas laterales atrofiados. * Las glándulas mamarias del Ornithorhynchus pueden considerarse, en comparación con las ubres de una vaca, en estado naciente. * Los frenillos ovígeros de ciertos cirrípedos, que han dejado de servir para la fijación de los óvulos y se encuentran débilmente
Los órganos rudimentarios en los individuos de una misma especie son muy propensos a variar en el grado de su desarrollo y en otros aspectos. En las especies estrechamente emparentadas también difiere a veces mucho la medida en que un mismo órgano se ha reducido. Este último hecho se halla bien ejemplificado en el estado de las alas de las polillas hembras pertenecientes a una misma familia. Los órganos rudimentarios pueden llegar a atrodiarse por completo; y esto implica que, en ciertos animales o plantas, faltan por completo partes que la analogía nos induciría a esperar encontrar en ellos, y que ocasionalmente se hallan en individuos monstruosos. Así, en la mayoría de las escrofulariáceas, el quinto estambre está completamente abortado; sin embargo, podemos concluir que en otro tiempo existió un quinto estambre, pues se halla un rudimento de él en muchas especies de la familia, y este rudimento llega a desarrollarse a veces perfectamente, como puede verse a veces en la boca de dragón común.