Pero si, de hecho, todos los hermafroditas se cruzan ocasionalmente entre sí, la diferencia entre ellos y las especies unisexuales es, por lo que a la función se refiere, muy pequeña.
De estas diversas consideraciones y de los muchos datos especiales que he reunido, pero que aquí no puedo presentar, se deduce que, en los animales y las plantas, un cruzamiento ocasional entre individuos distintos es una ley de la naturaleza muy general, si no universal.