“en el aparato eléctrico del torpedo durante el reposo, parecería haber una carga en todo semejante a la que se encuentra en el músculo y en el nervio durante el reposo, y la descarga del torpedo, lejos de ser peculiar, puede ser solo otra forma de la descarga que acompaña a la acción del músculo y del nervio motor”. Más allá de esto no podemos avanzar por el momento en cuanto a la explicación; pero como sabemos tan poco sobre las funciones de estos órganos, y como no sabemos nada acerca de las costumbres y la estructura de los progenitores de los peces eléctricos actuales, sería extremadamente audaz sostener que no son posibles transiciones útiles mediante las cuales estos órganos pudieran haberse desarrollado
Estos órganos parecen al principio presentar otra dificultad mucho más grave, pues se encuentran en una docena de especies de peces, varias de las cuales están muy alejadas en sus afinidades. Cuando el mismo órgano se halla en varios miembros de la misma clase, especialmente si estos tienen hábitos de vida muy diferentes, por lo general podemos atribuir su presencia a la herencia de un ancestro común, y su ausencia en algunos de los miembros a la pérdida por desuso o selección natural. De modo que, si los órganos eléctricos se hubieran heredado de algún progenitor antiguo, cabría esperar que todos los peces eléctricos estuvieran emparentados de un modo especial entre sí; pero esto dista mucho de ser el caso. Tampoco la geología lleva en absoluto a creer que la mayoría de los peces poseyeran antiguamente órganos eléctricos que sus descendientes modificados hayan perdido ahora. Pero cuando examinamos el asunto más de cerca, vemos que en los distintos peces provistos de órganos eléctricos, estos están situados en diferentes partes del cuerpo, difieren en su construcción —como en la disposición de las placas— y, según Pacini, en el proceso o medio por el cual se excita la electricidad; y por último, en estar inervados por nervios procedentes de