Algunas de las muchas clases de animales que viven en la playa entre la marca de la marea alta y la baja parecen conservarse rara vez. Por ejemplo, las diversas especies de Chthamalinae (una subfamilia de cirrípedos sésiles) recubren las rocas de todo el mundo en números infinitos: todas son estrictamente litorales, a excepción de una sola especie mediterránea, que habita en aguas profundas, y esta ha sido hallada fósil en Sicilia, mientras que ninguna otra especie ha sido encontrada hasta ahora en ninguna formación terciaria; sin embargo, se sabe que el género Chthamalus existió durante el período Cretácico. Por último, muchos grandes depósitos, que requieren una vasta extensión de tiempo para su acumulación, carecen por completo de restos orgánicos, sin que podamos aducir razón alguna: uno de los ejemplos más llamativos es el de la formación del Flysch, que consiste en esquisto y arenisca, de varios miles, en ocasiones hasta seis mil pies de espesor, y que se extiende por lo menos a lo largo de 300 millas desde Viena hasta Suiza; y aunque esta gran masa ha sido explorada con el mayor cuidado, no se ha encontrado ningún fósil, salvo unos pocos restos vegetales.
Con respecto a las producciones terrestres que vivieron durante los períodos Secundario y Paleozoico, es superfluo afirmar que nuestros testimonios son de un grado extremo de fragmentación. Por ejemplo, hasta hace poco no se conocía ningún gasterópodo terrestre perteneciente a ninguno de estos vastos períodos, con excepción de una especie descubierta por Sir C. Lyell y el Dr. Dawson en los estratos carboníferos de América del Norte; pero ahora se han encontrado gasterópodos terrestres en el lías. En cuanto a los restos de mamíferos, un vistazo al cuadro histórico publicado en el Manual de Lyell hará comprender la verdad de cuán accidental y rara es su preservación, mucho mejor que páginas de detalles.