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nydus/The Origin of SpeciesPublic
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IV. Selección Natural

Nadie objeta que los agricultores hablen de los potentes efectos de la selección del hombre; y en este caso las diferencias individuales proporcionadas por la naturaleza, que el hombre selecciona para algún fin, deben necesariamente ocurrir primero.

Otros han objetado que el término selección implica una elección consciente en los animales que resultan modificados; ¡e incluso se ha argüido que, como las plantas no tienen voluntad, la selección natural no es aplicable a ellas!

En el sentido literal de la palabra, sin duda, la selección natural es un término falso; mas ¿quién ha objetado jamás que los químicos hablen de las afinidades electivas de los diversos elementos?, y sin embargo, no puede decirse estrictamente que un ácido elija la base con la que se combina preferentemente.

Se ha dicho que hablo de la selección natural como de un poder activo o una Deidad; pero ¿quién objeta que un autor hable de la atracción de la gravedad como gobernando los movimientos de los planetas? Todo el mundo sabe lo que se quiere decir y se implica con tales expresiones metafóricas; y son casi necesarias por mor de la brevedad.

Por tanto, de nuevo es difícil evitar personificar la palabra Naturaleza; pero por naturaleza entiendo únicamente la acción y el producto agregados de muchas leyes naturales, y por leyes, la secuencia de los acontecimientos tal como nosotros los hemos determinado.

Con un poco de familiaridad, tales objeciones superficiales quedarán en el olvido.

Comprenderemos mejor el curso probable de la selección natural si tomamos el caso de un país que sufre algún ligero cambio físico, por ejemplo, de clima.

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