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XVI. Cómo el Extraño se Esforzó en Vano por Revelarme con Palabras los Misterios de Espaciolandia

manifestarte ante el Rey, no como un Cuadrado, sino como una Línea, porque ese Reino Lineal no tenía suficientes Dimensiones para representar la totalidad de tu ser, sino solo un trozo o sección de ti? Del mismo modo, exactamente, tu país de dos Dimensiones no es lo suficientemente espacioso para representarme a mí, un ser de tres, sino que solo puede mostrar un trozo o sección mía, que es lo que tú llamas Círculo.

El disminuido brillo de vuestro ojo indica incredulidad. Pero preparaos ahora para recibir prueba fehaciente de la verdad de mis afirmaciones.

Ciertamente no podéis ver más de una de mis secciones, o Círculos, a la vez, pues carecéis de la facultad de elevar vuestro ojo fuera del plano de Planilandia; mas al menos podéis ver que, a medida que me elevo en el Espacio, mis secciones se hacen más pequeñas.

Ved ahora, voy a elevarme; y el efecto en vuestro ojo será que mi Círculo se hará cada vez más pequeño hasta reducirse a un punto y finalmente desaparecer.

No hubo ningún «ascenso» que yo pudiera ver; simplemente se empequeñeció y acabó por desvanecerse. Parpadeé un par de veces para asegurarme de que no estaba soñando. Pero no era ningún sueño. Pues de lo más profundo de la nada surgió una voz hueca —muy cerca de mi corazón, según pareció—: «¿Me he ido del todo? ¿Estás convencido ya? Bien, ahora volveré gradualmente a Planilandia y verás cómo mi sección se hace cada vez más y más grande».

Todo lector en Espacio-Tierra comprenderá fácilmente que mi misterioso huésped hablaba el lenguaje de la verdad e incluso de la simplicidad. Pero para mí, por muy competente que fuera en las Matemáticas de Planilandia, no era en absoluto un asunto sencillo. El tosco diagrama presentado más arriba dejará claro a cualquier niño de Espacio-Tierra que la Esfera, al ascender en las tres posiciones allí

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