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XIII. Cómo tuve una visión del país de las Líneas

universal. Por el contrario, la mayoría de nosotros repetimos el proceso muchas veces. Pocos son los corazones cuya dichosa suerte es reconocer de inmediato en las voces del otro al compañero que les tenía destinado la Providencia, y lanzarse a un abrazo recíproco y perfectamente armonioso. Para la mayoría de nosotros el cortejo es de larga duración. Las voces del pretendiente quizás concuerden con una de las futuras esposas, pero no con ambas; o tal vez no, al principio, con ninguna; o puede que la soprano y la contralto no armonicen del todo. En tales casos, la naturaleza ha dispuesto que cada Coro semanal acerque a los tres amantes a una armonía más estrecha. Cada prueba de voz, cada nuevo descubrimiento de discordia, induce casi imperceptiblemente al menos perfecto a modificar su expresión vocal para aproximarse al más perfecto. Y tras muchas pruebas y muchas aproximaciones, el resultado se logra por fin. Llega por fin un día en que, mientras el habitual Coro Matrimonial surge del Linilandia universal, los tres lejanos amantes se encuentran de repente en exacta armonía y, antes de que se den cuenta, el trío casado es arrebatado vocalmente a un abrazo doble; y la naturaleza se regocija por un matrimonio más y por tres nacimientos más”.

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