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nydus/FlatlandPublic
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XX. Cómo la Esfera me alentó en una visión

Cómo la Esfera me alentó en una visión

Aunque disponía de menos de un minuto para reflexionar, sentí, por una especie de instinto, que debía ocultarle mis experiencias a mi esposa. No es que temiera, en ese momento, ningún peligro de que ella divulgara mi secreto, sino que sabía que para cualquier mujer de Flatlandia la narración de mis aventuras tenía que resultar ininteligible. Así pues, me esforcé en tranquilizarla con alguna historia, inventada para la ocasión, de que me había caído accidentalmente por la trampilla del sótano y me había quedado allí aturdido.

La atracción hacia el Sur en nuestro país es tan leve que incluso para una mujer mi relato debió de parecerle extraordinario y poco menos que increíble; pero mi mujer, cuyo buen sentido supera con mucho al del común de su sexo, y que se dio cuenta de que yo estaba desacostumbradamente alterado, no discutió conmigo sobre el asunto, sino que insistió en que estaba enfermo y necesitaba reposo. Me alegró tener una excusa para retirarme a mi aposento a meditar tranquilamente sobre lo ocurrido. Cuando al fin me hube quedado a solas, una sensación de somnolencia se apoderó de mí; pero antes de que mis ojos se cerraran me esforcé por reproducir la Tercera Dimensión, y en especial el proceso mediante el cual se construye un Cubo a través del movimiento de un Cuadrado. No quedó tan claro como habría deseado; pero recordé que debía ser «Hacia arriba, y sin embargo no hacia el norte», y decidí aferrarme

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