agudo; la milicia de los Triángulos Equiláteros tricolor en rojo, blanco y azul; el malva, ultramar, amarillo indio y sombra tostada de los artilleros Cuadrados rotando rápidamente cerca de sus cañones bermellones; el despliegue dinámico y brillante de los Pentágonos y Hexágonos de cinco y seis colores cabalgando velozmente por el campo en sus funciones de cirujanos, geómetras y edecanes—todo esto bien pudo haber sido suficiente para hacer creíble la famosa historia de cómo un ilustre Círculo, abrumado por la belleza artística de las fuerzas bajo su mando, arrojó su bastón de mariscal y su corona real, exclamando que desde entonces los cambiaba por el pincel del artista. Cuán grande y glorioso debió haber sido el desarrollo sensitivo de aquellos días lo indica en parte el lenguaje y el vocabulario mismos de la época. Las expresiones más comunes de los ciudadanos más comunes en la época de la Revuelta del Color parecen haber estado imbuídas de un tinte más rico de palabra o pensamiento; y a esa era le debemos aún hoy nuestra mejor poesía y cualquier ritmo que aún permanezca en la expresión más científica de estos días modernos.
Table of Contents
VIII. De la antigua práctica de la pintura
54