Cómo tuve una visión de la Líneatierra
Era el penúltimo día del año 1999 de nuestra era, y el primero de las Largas Vacaciones. Habiendo disfrutado hasta altas horas de la noche con mi pasatiempo favorito, la geometría, me había retirado a descansar con un problema sin resolver en la mente. En mitad de la noche tuve un sueño.
Vi ante mí a una vasta multitud de pequeñas Líneas Rectas (que naturalmente supuse que eran mujeres) intercaladas con otros seres aún más pequeños y de la naturaleza de puntos lustrosos, todos moviéndose de acá para allá en una y la misma Línea Recta y, según pude juzgar, con la misma velocidad.
Un ruido de confuso y multitudinario chirrido o tictac salía de ellos a intervalos mientras se movían; pero a veces cesaban en su movimiento, y entonces todo era silencio.
Acercándome a una de las que me parecieron mujeres, la abordé, mas no obtuve respuesta. Un segundo y un tercer llamamiento de mi parte resultaron igualmente infructuosos. Perdiendo la paciencia ante lo que me pareció una grosería intolerable, coloqué mi boca justo enfrente de la suya de manera que intercepté su movimiento, y repetí en voz alta mi pregunta: «Mujer, ¿qué significa este concurso, y este extraño y confuso chirrido, y este movimiento monótono de acá para allá en una y la misma Línea Recta?».