Permitidme recordar el pasado. ¿No se me enseñó allí abajo que cuando veía una Línea e infería un Plano, en realidad veía una Tercera Dimensión no reconocida, distinta del brillo, llamada «altura»?
¿Y no se sigue de ello ahora que, en esta región, cuando veo un Plano e infiero un Sólido, veo en realidad una Cuarta Dimensión no reconocida, distinta del color, pero existente, aunque infinitesimal e incapaz de ser medida?
Y además de esto, está el argumento de la Analogía de las Figuras.
Esfera. ¡Analogía! Tontería: ¿qué analogía?
I. Vuestra Señoría tienta a su servidor para ver si recuerda las revelaciones que le fueron impartidas. No juguéis conmigo, mi Señor; anhelo, tengo sed de más conocimiento.
Sin duda no podemos ver ese otro Espaciamiento superior ahora, porque no tenemos ojo en nuestros estómagos. Pero, así como existía el reino de Planilandia, aunque aquel pobre y endeble Monarca de Linealndia no pudiera girar ni a izquierda ni a derecha para discernirlo, y así como estaba cerca, tocando mi estructura, la tierra de las Tres Dimensiones, aunque yo, ciego e insensato infeliz, no tuviera el poder de tocarla, ni ojo en mi interior para discernirla, así con certeza hay una Cuarta Dimensión, que mi Señor percibe con el ojo interior del pensamiento.
Y que debe existir me lo ha enseñado vuestra Señoría mismo. ¿O es que acaso ha olvidado lo que él mismo impartió a su servidor?
En una dimensión, ¿acaso un punto en movimiento no producía una línea con dos puntos terminales?
En Dos Dimensiones, ¿no produjo una Línea en movimiento un Cuadrado con cuatro puntos terminales?