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nydus/Short FictionPublic
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I

Pero, por desgracia, una tarde hizo el descubrimiento de que su luna era un poco peculiar, por cuanto no podía brillar en la oscuridad.

Su niñera dio la casualidad de apagar las velas de un soplo mientras ella jugaba con ella; e inmediatamente se oyó un grito de rabia, pues su luna había desaparecido.

Al poco rato, a través de la abertura de las cortinas, divisó la luna de verdad, muy lejos en el cielo, y brillando con toda tranquilidad, como si hubiera estado allí todo el tiempo; y su rabia aumentó a tal grado que, de no haberse disipado con un ataque, no sé qué habría sido de aquello.

A medida que crecía seguía siendo lo mismo, con esta diferencia, que no solo tenía que tenerlo todo, sino que se cansaba de todo casi tan pronto como lo tenía.

  • Había una acumulación de cosas en su cuarto de los juguetes, su sala de estudio y su dormitorio que resultaba perfectamente espantosa.
  • Los armarios de su madre le servían casi de nada, tan ababarrotados estaban de cosas de las que nunca se ocupaba.

Cuando tenía cinco años, le regalaron un espléndido reloj de repetición de oro, tan incrustado de diamantes y rubíes que el reverso era una auténtica costra de gemas.

En uno de sus pequeños arrebatos, como llamaban a sus rabias espantosamente feas, lo arrojó contra el fondo de la chimenea, tras lo cual no volvió a dar ni un solo tic; y algunos de los diamantes fueron a parar al cenicero.

A medida que se hacía aún más mayor, empezó a cobrar afición por los animales, no de un modo que les procurara a ellos mucho placer, ni a ella mucha satisfacción. Cuando se enfadaba, los golpeaba y trataba de

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