Codal
nydus/Short FictionPublic
Page 317 of 837
Table of Contents

Marido y Mujer

del que de vez en cuando participaba algún amigo. Si no había ningún extraño presente, se tomaba el vino a solas y se quedaba dormido en su sillón de orejas de cuero color granate, mientras su mujer se sentaba al otro lado del hogar si era invierno, o un poco más allá junto a la ventana abierta si era verano, bostezaba suavemente de vez en cuando y lo miraba con unos ojos un tanto turbados.

Luego se marchó de nuevo en el autobús de las ocho el lunes por la mañana, y no tenía ni una sola idea más ni menos en la cabeza, ni había un pelo de diferencia en su conducta o sus ocupaciones, por haber ido a la iglesia y haber pasado el día libre de negocios.

Eso puede, sin embargo, por lo que sé, haber sido culpa del clérigo tanto como suya. Era el tipo de hombre que se podría calificar de fabricado en serie, uno en quien la humanidad, sin llegar a ser una caricatura, tampoco resultaba en modo alguno ennoblecida.

Su esposa era diez años más joven que él, y apenas menos que hermosa, solo que sobre su rostro parecía haberse cernido una especie de bruma de vulgaridad. A primera vista, no obstante, uno no podía dejar de percibir que ella era porcelana fina y él loza común. Era graciosa al sentarse, de cuello largo, hombros caídos y tan alta como su marido, con una marcada delicadeza en ella, ajena a los extremos de la moda, en la calidad del encaje que llevaba en su vestido de seda negra y en las amplias mangas blancas de fina batista que le cubrían los brazos desde el hombro hasta la muñeca. Desprendía un aire de delicadeza moral, un aspecto de pulcritud escrupulosa y de ropa blanca guardada con espliego. Tenía largas pestañas oscuras; y, al alzarse, los párpados dejaban ver unos ojos de insólita belleza. Tenía buenos rasgos, buenos dientes y un buen semblante. La impresión principal que producía y dejaba era la de una auténtica dama, y poco más.

El domingo por la tarde llegaba cincuenta y dos veces al año. Menciono esto porque solo entonces, y casi solo entonces, se podía contar con

317