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nydus/Short FictionPublic
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XIV

Esto es muy amable de su parte

El príncipe se fue a vestir para la ocasión, pues estaba decidido a morir como un príncipe.

Cuando la princesa oyó que un hombre se había ofrecido a morir por ella, se sintió tan arrebatada que saltó de la cama, por débil que estuviera, y bailó por la habitación de alegría. No le importaba quién fuera el hombre; eso le daba igual. El agujero necesitaba ser tapado; y con tal de que un hombre sirviera, pues bien, que tomaran uno.

Una hora o dos después, todo estaba listo. Su doncella la vistió a toda prisa y la llevaron a la orilla del lago. Cuando lo vio, dio un grito y se cubrió la cara con las manos. La cruzaron hasta la piedra, donde ya le habían colocado un botecito.

El agua no era lo suficientemente profunda como para hacerlo flotas, pero esperaban que lo fuera dentro de poco. La recostaron sobre cojines, pusieron en el bote vinos, frutas y otras cosas deliciosas, y extendieron un toldo por encima de todo.

En pocos minutos apareció el príncipe. La princesa lo reconoció al instante, pero no le pareció que valiera la pena saludarlo.

—Aquí estoy —dijo el príncipe—. Méteme dentro.

—Me dijeron que era un limpiabotas —dijo la princesa.

—Así es —dijo el príncipe—. Te lustré las botas tres veces al día porque eran lo único que podía tener de ti. Méteme dentro.

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