Cuando el Tao impera en el mundo, se devuelven los corceles veloces para (tirar de) los carros de estiércol. Cuando el Tao es ignorado en el mundo, los caballos de guerra se crían en las tierras fronterizas.
No hay mayor culpa que consentir la ambición; no hay mayor calamidad que descontentarse con la propia suerte; no hay mayor defecto que el deseo de adquirir.
Por tanto, la suficiencia del contentamiento es una suficiencia duradera e inmutable.