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nydus/Tao Te ChingPublic
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Relatos sobre Laozi y Chuang-Tzŭ dados por Ssŭ-Ma Chʽien

Y primero, en cuanto a su relato sobre Laozi. Cuando escribió, hacia principios del siglo I a. C., el maestro taoísta ya era conocido como Laozi. Chʽien, sin embargo, nos dice que su apellido era Li, y su nombre Êrh, que significa “Oreja”, el cual dio paso tras su muerte al de Tan, que significa “Oreja larga”, de lo cual podemos deducir que fue nombrado a partir de alguna peculiaridad en la forma de sus orejas. Era nativo del estado de Chʽu, que entonces se había extendido mucho más allá de sus límites originales, y su lugar de nacimiento se encontraba en la actual provincia de Henan o de Anhui. Fue conservador en la Biblioteca Real; y cuando Confucio visitó la capital en el año 517 a. C., ambos hombres se encontraron.

Chʽien dice que la visita de Confucio a Luoyang tuvo como propósito interrogar a Lao sobre el tema de las ceremonias. Puede que tuviera otros objetivos en mente también; pero como fuere, ambos se encontraron.

Li le dijo a Kʽung: «Los hombres de los que habláis están muertos, y sus huesos se han convertido en polvo; solo quedan sus palabras. Además, cuando el hombre superior tiene su oportunidad, asciende a lo alto; pero cuando el tiempo le es adverso, se deja llevar por la fuerza de las circunstancias. He oído que un buen comerciante, aunque tenga ricos tesoros guardados a buen recaudo, parece como si fuera pobre; y que el hombre superior, aunque su virtud sea completa, aparenta sin embargo ser estúpido a los ojos de los demás. Desterrad vuestro aire orgulloso y vuestros muchos deseos, vuestro hábito insinuante y vuestra voluntad desbocada. No os sirven de nada; esto es todo cuanto tengo que deciros».

A Confucio se le hace decir a sus discípulos después de la entrevista: «Sé cómo pueden volar las aves, nadar los peces y correr los animales. Pero el corredor puede ser atrapado en un lazo, el nadador pescado con anzuelo y el volador abatido por la flecha. Mas ahí está el dragón:⁠—no puedo decir cómo cabalga sobre el viento a través de las nubes yasciende al cielo. Hoy he visto a Laozi, y solo puedo compararlo con el dragón».

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