Abstenerse de hablar es lo propio de quien obedece la espontaneidad de su naturaleza.
Un viento violento no dura toda la mañana; una lluvia repentina no dura todo el día.
¿A quién se deben estas (dos) cosas? Al Cielo y a la Tierra.
Si el Cielo y la Tierra no pueden hacer que tales actos (espasmódicos) duren mucho tiempo, ¡cuánto menos podrá el hombre!
Por tanto, cuando uno hace del Tao su ocupación, aquellos que también lo persiguen concuerdan con él en ello, y aquellos que hacen de la manifestación de su curso su objetivo concuerdan con él en eso; mientras que incluso aquellos que fracasan en ambas cosas concuerdan con él allí donde fracasan.
Por tanto, aquellos con quienes coincide en cuanto al Tao tienen la dicha de alcanzarlo; aquellos con quienes coincide en cuanto a su manifestación tienen la dicha de alcanzarlo; y aquellos con quienes coincide en su fracaso tienen también la dicha de alcanzarlo (el Tao).
(Pero) cuando no hay suficiente fe (de su parte), se produce una falta de fe (en él) (por parte de los otros).