Todo el mundo conoce la belleza de lo bello, y al hacerlo conoce (la idea de) lo que es la fealdad; todos conocen la destreza de los diestros, y al hacerlo conocen (la idea de) lo que es la falta de destreza.
Así es como la existencia y la no existencia se engendran la una a la otra; cómo la dificultad y la facilidad se producen la una a la otra; cómo lo largo y lo corto modelan cada uno la figura del otro; cómo las ideas de altura y bajza surgen del contraste de la una con la otra; cómo las notas musicales y los tonos se armonizan mediante la relación de los unos con los otros; y cómo el antes y el después dan la idea de que uno sigue al otro.
Por tanto, el sabio gobierna sus asuntos sin hacer nada y transmite sus enseñanzas sin usar palabras.
Todas las cosas brotan, y no hay una sola que se niegue a mostrarse; crecen, y no se hace reclamación alguna de su propiedad; atraviesan sus procesos, y no hay expectativa (de una recompensa por los resultados). La obra se realiza, y no se descansa en ella (como en un logro).
El trabajo está hecho, mas cómo nadie lo puede ver; Es esto lo que hace que el poder no deje de ser.