Las formas más grandiosas de la fuerza activa del Tao proceden, su única fuente.
¿Quién la naturaleza del Tao puede contar? Nuestra vista la elude, nuestro tacto a la par.
Eludiendo la vista, eludiendo el tacto, las formas de las cosas en él se guarecen, de hecho; eludiendo el tacto, eludiendo la vista, allí están sus semejanzas, a la vista.
Proundo es, oscuro y sombrío; las esencias de las cosas allí perduran, confío. Esas esencias el secreto envuelven de lo que, al verse, nos devuelven.
Ahora es así; lo fue antaño también. Su nombre: lo que no perece jamás; así, en su hermosa formación, las más las cosas se forman y no mueren jamás.
¿Cómo sé que esto es así con todas las bellezas de las cosas existentes? Por esto (la naturaleza del Tao).